¡Workshops experimentales en Granada!

¡Hola de nuevo!

Después de algunos locos cambios de planes ya estamos de camino a Madrid (y si todo va bien tendremos grandes noticias para vosotros pronto…) 🙂

Llevamos casi una semana explorando los maravillosos paisajes del sur de España. Condujimos nuestro krakenwagen con los adorables Aanecroo y Oogieboo de Madrid a Granada porque teníamos un fin de semana de workshops allí. Cuando llegamos fuimos a visitar el nuevo espacio de Ata2 Rope Crew y quedamos con nuestros amigos Miguel Makido y Lorena Blaze que estaban organizando el evento. ¡El lugar es increíble! Es bastante grande, con muchos puntos de suspensión y tiene space invaders pintados en las paredes (lo que les da 10 puntos extra :P).

Ata2 Rope Crew es un grupo de entusiastas de las cuerdas localizado en el sur de España que organiza regularmente talleres de Shibari para todos los niveles. Están dirigidos por Miguel Makido, quien ha estado practicando y estudiando Shibari por más de 15 años y a quien realmente apreciamos y recomendamos aprender con él.)

Los talleres eran una especie de experimento, era la primera vez que hacíamos algo así. Cada día estaba centrado en un tema diferente. El sábado fue sobre Suuchinawa (vergüenza), el domingo sobre Semenawa (sufrimiento). Ambos temas son la base de nuestra forma de entender el Shibari/Kinbaku y hemos trabajado mucho en ellos. También queríamos dar un taller que no se centrara en los patrones sino en la conexión, las emociones y el juego. Y por supuesto queríamos dar herramientas tanto a atantes como a modelos para tener escenas bonitas y divertidas a la vez que seguras. Y sí, mientras tanto, me torturaron de muchas maneras diferentes… 😛

Para ser honestos, nos sorprendió bastante el nivel del grupo. Todas las parejas hicieron cosas muy interesantes y fueron capaces de lograr algunas ataduras y formas muy exigentes (para atantes y modelos) como una daruma! Otra cosa que me gustó mucho es que realmente apreciaron toda la información enfocada a modelos que les dimos y el hecho de que estábamos dando el taller juntos y no estaba sentada en silencio esperando a que me ataran (que respeto totalmente pero no es nuestra forma de enseñar)…. También el sur da un carisma especial a la gente que hace que todo sea más divertido y fácil de hacer. Y, por supuesto, ese bar junto al local con tapas gratis donde comíamos todo el tiempo ayudó bastante. 😀

Después de este exitoso «experimento» estamos ansiosos a llevar estos talleres a otras ciudades y volver pronto a Granada. ¡Me muero de ganas!

<3