Método formativo.

El objetivo de Madrid Shibari Dojo es el de ofrecer una formación de alta calidad, continua, respetuosa con los métodos de enseñanza orientales, asequible a todo aquel que quiera introducirse o perfeccionarse en el mundo de las cuerdas y con un especial hincapié en la seguridad.

Como en cualquier disciplina compleja, el acceso a una formación de calidad es el punto clave a la hora de poder formarse como atador/a/modelo. Hay 5 puntos especialmente importantes a la hora de aprender Shibari:

  1. Es imprescindible estudiar con formadores que no solo hayan aprendido directamente de maestros japoneses, sino que sigan en un proceso de aprendizaje continuo. La técnica es importante pero de nada sirve saber repetir una figura sin comprender su construcción, su funcionamiento, su motivo. Es con esta comprensión cuando podremos realizar variaciones e introducir elementos creativos en nuestras formas.
  2. La capacidad didáctica es necesaria. Ya sea en dinámicas de grupos grandes (6-7 parejas) o en clases particulares, es tan importante la motivación, el seguimiento del alumno, la continuidad, el impulsar la creatividad y el trato personalizado como la capacidad técnica del profesor, que por si misma de poco sirve.
  3. Un método de enseñanza consistente y revisado periódicamente, apoyado con una serie de apuntes que permitan al alumno poder volver a los puntos críticos de los ejercicios y la teoría, ayudan a que el aprendizaje no se realice solo en el Dojo sino también con la práctica continua en casa. Si el aprendizaje es divertido, es fácil convertirlo en un hábito. La práctica nos permite avanzar y mejorar.
  4. La seguridad debe estar presente de forma continua y debe formarse al alumno en la resolución de problemas. La forma correcta de aprender consiste en salir de la zona de confort en un entorno seguro y supervisado. Solo de esta manera podemos aprender tanto de los fallos como de los exitos.
  5. Por último, la comprensión real de los métodos de enseñanza orientales permiten ir un paso mas allá. Huir de las formulas magistrales de enseñanza completa en dos días, de los certificados, de la ocultación de conocimiento para hacer al alumno dependiente y lucrativo. Y sobre todo del ego del profesor: entender que en la mayor parte de las disciplinas tradicionales japonesas, al contrario de lo que pasa en occidente, la superación del maestro por parte del alumno es un motivo de honor para el primero.

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Workshops frente a clases particulares.

Los workshops son una manera idónea tanto de iniciarse en el mundo de las cuerdas como de perfeccionar un area determinada de conocimientos. Grupos reducidos (de 5 a 7 parejas) y una dinámica probada de teoría/técnica/seguridad/ejercicios permiten sacar el máximo rendimiento de una mañana o una tarde. También son una forma de poder llevar la formación en shibari a sitios donde no existe la posibilidad habitual de aprender. No tiene sentido hablar de niveles en los workshops, pero si es necesario cumplir una serie de requisitos si vamos a tratar un area de conocimiento en particular. Si estás interesado en workshops puedes ver la lista de próximos workshops o puedes organizar uno reuniendo un grupo de 5 parejas.

La forma mas efectiva de aprender es la relación directa dos a dos entre la pareja de formadores y la pareja de alumnos. Con un trato completamente personalizado, un seguimiento exhaustivo, y el 100% de la atención del formador puesta en el alumno, es realmente fácil avanzar rápidamente. Las clases particulares pueden darse en un grupo de dos parejas que tengan un nivel muy similar para hacerlas mas económicas. Si estás interesado ponte en contacto con nosotros.

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Consideraciones a la hora de aprender Shibari.

El Shibari, como muchas otras disciplinas artísticas de origen oriental, es difícil de comprender inicialmente. La saturación de fotografías acrobáticas y modelos en posiciones imposibles que saturan las redes sociales en los últimos años dan una imagen totalmente distorsionada al espectador occidental del proceso y del objetivo que define al bondage japonés.

Centrándose únicamente en el aspecto visual, se pierde completamente ese elemento que hace al Shibari tan adictivo: la capacidad de usar las cuerdas como un medio de comunicación que permite tanto a atador/a como a modelo entrar en un subespacio en el que la percepción del tiempo y el entorno se distorsionan y solo existen ellos. Mucha gente quiere aprender shibari para intentar replicar esas figuras acrobáticas, utilizando libros y tutoriales de internet, muchos de ellos incorrectos pero todos ellos insuficientes, sin darse cuenta que este proceso acaba siendo tan inútil y frustrante como intentar aprender a tocar el piano viendo fotografías artísticas de conciertos.

 

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