Como en cualquier disciplina compleja, el acceso a una formación de calidad es el punto clave a la hora de poder formarse como atador/a/modelo.

Hay 5 puntos especialmente importantes a la hora de aprender Shibari:

  1. Es imprescindible estudiar con formadores que hayan aprendido directamente de maestros japoneses y que además sigan en un proceso de aprendizaje continuo.
  2. La capacidad didáctica es necesaria. Ya sea en dinámicas de grupos grandes (6-7 parejas) o en clases particulares, es tan importante la motivación, el seguimiento del alumno, la continuidad, el impulsar la creatividad y el trato personalizado como la capacidad técnica del profesor, que por si misma de poco sirve.
  3. Un método de enseñanza consistente y revisado periódicamente, apoyado con una serie de apuntes y de la posibilidad de contactar con sus formadores para dudas, ayudan a que el aprendizaje no se realice solo en el Dojo sino también con la práctica continua en casa. Si el aprendizaje es divertido, es fácil convertirlo en un hábito. La práctica nos permite avanzar y mejorar.
  1. La seguridad debe estar presente de forma continua y se debe formar al alumno en la resolución de problemas. La mejor forma de aprender consiste en salir de la zona de confort en un entorno seguro y supervisado. Solo de esta manera podemos aprender tanto de los fallos como de los éxitos.
  2. Por último, la comprensión real de los métodos de enseñanza orientales permite ir un paso más allá. Huir de las fórmulas magistrales de enseñanza completa en dos días, de los certificados, de la ocultación de conocimiento para hacer al alumno dependiente y lucrativo. Y sobre todo del ego del profesor: entender que en la mayor parte de las disciplinas tradicionales japonesas, al contrario de lo que pasa en occidente, la superación del maestro por parte del alumno es un motivo de honor para el primero.

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